La fascinación y las morcillas

Esta semana he leído en El País que el 1% de la población posee el 27% de la riqueza de España. Tras el impacto, me he dedicado a buscar noticias sobre la merecida distribución mundial de la riqueza. La verdad, se trata de una noticia recurrente que viene bien recuperar de vez en cuando para no olvidar que la justicia es una palabra. Si, una palabra, por cierto 11_233nada bonita, que acostumbramos a utilizar para rellenar de justificación nuestros desnutridos argumentos. Confieso que me importa una castaña la justicia. Es más, propongo eliminar la palabra para sustituirla por otra mucho más brillante y hermosa: fascinación. Así, podríamos decir: el 99% de la población española (si es que existe tal tipo de población; perdón por mi atrevimiento) está fascinada por el 1% que, por supuesto, no está nada fascinado por el 99%. La pobreza no fascina, tampoco la mediocridad gris de la clase media, mucho menos la marginalidad emigrante, especialmente si es musulmán (conglomerado de diferentes poblaciones y culturas que acostumbramos a desdibujar bajo esa categoría) Y es que riqueza y fascinación van de la mano, son las dos caras de la misma moneda. Y así debe ser, nada hay como el dinero (y el poder) Te da una especie de halo misterioso y seductor muy atractivo. De hecho, si pudiéramos hablar estaríamos de acuerdo en que las personas ricas que conocemos son mucho más atractivas que nosotros y nosotras. Por ejemplo, yo me veo morcillas en la cintura, mientras que a una persona de ese 1% se le vuelven transparentes. Efectivamente, la negrura de la morcilla tiñe todo mi ser, como si se tratara de un pecado original, imborrable y obsceno. En cambio, ese 1% las exhibe orgulloso como muestra de su desprecio por la vida, por el hecho mismo de que la vida se la refanfinfla, orgulloso de su merecido bienestar, ajeno a las tribulaciones pequeño burguesas y atento a la grandeza de su yo. El resultado final es que las morcillas se tornan invisibles, sesuda contradicción que aún no se ha resuelto. El caso es que mis michelines son michelines y los del 1% totemizado son pruebas fehacientes de la fascinación del dinero. ¡Qué pena no ser rico! Incluso con michelines aceptaría serlo.

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Heziberri, LOMCE eta aitzakiak

Jakin, badakigu zerbaitez hitz egin nahi ez dugunean sahiesteko gaiaz mintzatea estrategia egokia dela. Esatebaterako, Euskadin gure iraganari aurrez-aurre begiratu beharrean oinarri etikoaz eztabaidatzen dugu, edota ditugun kontraesan eta kultur arteko elkarbizitzaren ordez, Euskadiren estatuto juridikoari ekiten diogu. Egia esan, ez indizea1daukat honen kontrako kritikarik, batzutan  alborako zehaztasunez mintzatu behar mamira iristeko.  Hau orokorrean, baina beste batzutan aitzakia bihurtzen da konpongaitza daukagun arazo bati irtera ez emateko. Adibide paradigmatikoa Heziberri eta LOMCEn arteko iskanbilan daukagu. Bai Gobernu, bai Sindikatu, bai Guraso elkarte, bai beste gizarte eragil batzuek, oskolaz eztabaidatzea erabaki dute eta, nik ustet mamira ez joateko trukoa dela. Zein da mamia? Gure ikasleek lortzen duten gaitasuna. Bai hori eta ez bestrik. Are gehiako, torlojua gehiago estutuz: ikasleek lortzen duten gaitasunaren eta gastatzen dugun diruren arteko harremana, zentsuzkoa da?. Badakit gaia itsusia dela, bai, itsusia, baina funtseskoa. Ez ote da ikasleen gaitasuna handitzeko modua zein den gure benetako gaia? Noski, hau ikasgeletan egiten dugunarekin erabat lotuta dago eta ez lege batekin. Behin erabakita, eztabada dezakrgu nahi dugunez, Heziberriz, LOMCEz…

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La emigración o como sobrevivir en la era de la banalidad

Hasta hace no muchos años, en los inicios de la nostalgia, mirábamos a la inmigración que recibíamos desde diferentes atalayas, sociológica, compasiva, xenófoba…, pero pocas veces nos parábamos a pensar en el efecto recursivamente perverso que ejercía en los países de origen. En efecto, las personas que venían de otras latitudes eran generalmente las más cualificadas y con mayor iniciativa, lo que genera ese efecto. Ahora lo conocemos mejor porque nuestras jóvenes y nuestros jóvenes  huyen de este nuestro páramo laboral (y a veces moral e intelectual) Ahora, si ahora, sabemos que somos uno de los chollos de la Europa próspera: educamos a la juventud, incluido el coste económico y después una parte de ella muy bien preparada huye a esos lares a trabajar por un salario ínfimo y en ocasiones menor que el que cobran las personas autóctonas. ¿Se puede pedir una fuente mejor de financiación? El caso es que antes vivimos la situación contraria y no nos enteramos, pero ahora, claro, ahora, son sangre de nuestra sangre, carne de nuestra carne, dinero de nuestro bolsillo. Ahora es una putada, antes… Recuerdo a Olli Rehn, anterior comisario económico, echándonos en cara la responsabilidad moral que teníamos de bajarnos el sueldo el 20 % para generar trabajo. !Cómo no¡ Seguro que vendrían infinidad de empresas de esos países del Estado de Bienestar que aún deben existir a poner empresas aquí. Tal vez mejor trabajar sin cobrar, así vendrían de todas partes del mundo y esto sería una fiesta étnico laboral.

A la vez, hemos asistido a un proceso de banalización de la emigración nacional. Desde el Gobierno hablan de reajuste temporal de cuotas demográficas o de patrañas por el estilo cocinadas en un despacho de marketing, los medios de comunicación han pasado a considerarlo un fenómeno “natural” y la ciudadanía empieza a decir que “es lo que hay”. Incluso hay quien dice que nuestra generación de la democracia lo tuvo peor. El caso es banalizar y de paso, aceptar la imposición de los intereses económicos nacionales e internacionales.

Cuando trato estas cuestiones, no puedo sino pensar en los chicos y chicas que tienen que coger el “petate” y largarse por ahí, si es que tienen la preparación adecuada. Parece que ya no apostamos por el derecho a realizar tu proyecto de vida sino por el “sobrevivir” como sea, un avance incuestionable de la civilización del trabajo basura. Parece que el progreso se ha equivocado y circula a toda velocidad  en sentido contrario (aunque no para todo el mundo) hasta tal punto que en la próxima reforma laboral sería conveniente introducir la figura de la manumisión, de manera que algunas trabajadoras y trabajadores pudieran beneficiarse de ella, tras el preceptivo informe de la inspección de trabajo, naturalmente.

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Ilargiak Eguzkia hil egin du

Azken terrorismo kontrako hitzharmena behin sinaturik, zertarako balio duen galdetzeko indizeaaukera izan dugu. Bai, terrorismoren kontrako neurriak hartzea ondo, baina daukagun zuzenbide Estatuan baziren araudi nahikoak. Ziurenik, oso erraza da hauteskunde garaian ziurtasunaz arduratu eta askatasuna kolokan uztea, kontrakoa esanez, noski, askatasunaren aldeko hitzarmena dela. Nik hau faltan botatzen dut: terrorismoa delitue izango balitz bezala jorratu eta ez politikoen irudia sustatzeko aitzakia.

Askotan terrorismo fenomenoa ulertzeko Beck idatzitako liburu eta artikuluei jarraitu diet eta bere ideia batekin erabat ados nago: gero eta muga gehiago askatasunari jarri orduan eta terroristek beren aldera eramaten gaituzte. Azkenean, Ilargiak Eguzkia hil egin du.

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Wert, gizon zentzuduna eta begirada eszeptikoa

Atzo, Madrileko Manzanares errekan izandako  heriotza ankerraz telebistatik Wert ministroa adierazpenak botatzen ikusi nuen. Bai bitxia, gizon zentzuduna iruditu zitzaidan, are gehiago, piska bat apal eta samurra. Honek, nire burua harritzeaz gain, ideia sortarazten dit: bizitza poliedrikoa dela, ezer ez dela osoa, osoak ertz asko dituela eta, batez ere, gure begirada itsua dela. Bai,  nahi ez duena ikusteko itsua eta, aldi berean, itsua dela konturatzeko ezgai. Foerster-rek sortutako aforismo ospea orain ulertu egiten dut: ez dakusagu  ez dakusaguna ez dakusagula. Honek eszeptizismo lagungarria sortzen dit nire buruan. Oraindik aurrera  norbaitez hitz egin baino lehen oftalmologoarenera joango naiz.

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Por qué Rajoy, como yo, es un buen amante

La fortuna y la casualidad me han llevado a pensar que el sexo es probablemente la tarea central de la vida, algo que considero un don inestimable. Y en este empeño me aplico lo que puedo y, claro, lo que me dejan. La verdad es que la mujer con la que practico, inteligente, felina y hermosa, me ayuda bastante, aunque tengo épocas de incertidumbre creciente, en las que me siento menos sensual que un elefante en calzoncillos. Entonces, me afano mirándome a un espejo envejecido que tengo junto a la cama pecaminosa, en la vana esperanza de que nuestro conocimiento mutuo le ablandará y mostrará una imagen más amable de mi cansado cuerpo. Nunca es así, por supuesto, pero no por ello dejo de perseverar, de intentar ejercer un influjo atractivo sobre mi compañera, de sentirme deseado y, lo diré de una vez, amado, eterna y violentamente amado, que para eso es el sexo, para sentir, palpar, el amor en el cuerpo de otra persona.

Estaba dando vueltas a este deseo insatisfecho, cuando Rajoy apareció en la TV hablando no se qué de la soberanía nacional, como si existiera la soberanía, y mucho menos la imagesnacional. Un aburrimiento. Lo interesante fue descubrir el empeño y el esfuerzo que hacía por presentarse atractivo, su forma de hablar, sus movimientos medidos, controlados, sus estereotipias, dejes y miradas furtivas. “Anda -me dije-, si éste es como yo, está intentando tirarse a la audiencia”, y me quedé observándolo con mucha curiosidad y un poco de ansiedad. “¿Haré y diré yo esas chorradas?” me pregunté dubitativo. Después de unos minutos, me percaté de que su situación era bastante más calamitosa que la mía y mi duda metódica se transformo en compasión. Al fin y al cabo, yo solo tenía que convencer a una mujer y además juego con ventaja porque ya llevamos juntos una porrada de años y está dispuesta a disimular y hacer como que le resulto atractivo (no me importa el porqué, solo el resultado, follar) Rajoy, en cambio, tiene que resultar atractivo a 46 millones de personas y, os lo aseguro, no todas están predispuestas a dejarse joder. Así que su tarea es inmensa, prometéica, comparada con la mía. Desconozco si dicha tarea está incluida en el sueldo de presidente. Sea como fuere, ahora entiendo por qué se subió el sueldo en el 2012 o el hecho de que pudiera cobrar sobres en negro. No me extraña, no hay contraprestación para una tarea tan ingrata, aspirar a que 46 millones de personas se sientan atraídas hasta el punto de querer follar contigo. ¿Tarea prometéica? Diría mejor que ha salido la bola negra y juegue al número que juegue, Rajoy perderá. No obstante, tras observarle cuidadosamente, creo que su empeño le dota de un cierto aire heroico. Porfía y porfía, inasequible al desaliento, es nuestro Sísifo de la soberanía nacional. De hecho, creo que se parece cada vez más a mi. Si, si. Como yo, no ceja en su empeño de persuadir de sus encantos a su amante, de mirarse y mirarse al espejo para oír lo que nunca oirá, de ansiar desesperadamente ser amado. Eso y solamente eso nos convierte en amantes inigualables. Él como yo, ha aprendido con la edad que no es buen amante quien practica el sexo, sino quien no deja de intentarlo.

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La vida secreta de la mierda

Reconozco que estoy obsesionado con la situación que les ha tocado vivir a las jóvenes y los jóvenes de nuestro tiempo, sin que ello suponga que me olvido de todas aquellas personas que atraviesan el desierto del paro y sus devastadoras consecuencias. La situación de la juventud me parece que es una tomadura de pelo de la gerontocracia dominante, y con ello me refiero no solo a la élite dominante que, por cierto, está compuesta por mucho más personal que el político, el denominado abstractamente poder económico, sino también a un sector de la población de edad madura bien instalado y extremadamente insolidario y acomodaticio que ha sufrido la crisis, aunque únicamente de perfil. Por supuesto, me encuentro en ese sector. De momento, y con vistas a paliar la situación, se me ocurre que procuremos librarnos del cinismo social tan en boga que parece exculpar al gobierno corrupto y sus acólitos argumentando la complejidad de la situación, la presión de Europa o el “sursum corda”, como si hacer política se tratara de someterse a la “moira” y, de paso, la reforma laboral fuera fruto de un imponderable histórico irresistible. También propongo abandonar la hipocresía que supone criticar la política de los partidos y continuar votándoles, mirando a otro lado y siguiendo ese nefasto refrán que dice “más vale mal conocido que bien por conocer”.

Parecería que este respetable sector social del que hablo transita por el carril lateral de la vida, impoluto, prístino e imperturbable ante la miseria y la desgracia, crítico de esa manera, es decir, criticando lo que a la vuelta practica, poniendo a parir al gobierno para luego votarle, no vaya a ser que pierda las elecciones y se ponga en entredicho su situación privilegiada. Al igual que Edipo, se arranca los ojos para no ver su mierda, la esconde en las cloacas del oportunismo y del fin de semana repleto de vida social. Lo cierto es que, más o menos, la mayoría estamos enmierdados y enmierdadas, quizá no hasta las cejas, pero si hasta las rodillas. No puede ser de otra manera pues la vida es un flujo de mierda teniendo en cuenta la infranqueable distancia entre las nobles aspiraciones y la facticidad. Pero de ahí no se sigue que haya que esconderla, sino más bien lo contrario. De hecho, esconderla es otorgarle vida, una vida secreta, íntima, de textura untuosa, templada y blandita. La vida secreta de la mierda consiste en todo aquello que sabemos pero ignoramos, en nuestro corazón latiendo con fuerza cuando intentamos engañar a las demás y a nosotros y nosotras mismas vomitando justificaciones cósmicas e implacables sobre el drama vital (ajeno, por supuesto) consiste en el temor que nos asalta cuando oímos discursos políticos heterodoxos a los que acusamos de radicales, en la saliva que tragamos cuando oímos al jefe o a la jefa que la cosa va mal, que algo habrá que hacer, en la sonrisa que ofrecemos al poli cabrón (generalmente masculinísimo)  que nos putea porque tiene pistola. Si, eso es la vida secreta de la mierda. Nuestra mierda de vida cómoda.

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